Tenemos libros que son amores de toda una vida. Y, otros, que son como esos “amores a primera vista”; los primeros están en nuestro velador, o bien, en un lugar siempre fijo de nuestra biblioteca. De los primeros, podemos hablar de principio a fin, citar de memoria, y sobre todo, fijarlos en diferentes momentos de nuestras vidas, en tanto lecturas vívidas y vividas.